4 de septiembre de 2014

Cuando vi en un comentario de una de las anteriores entradas que me pedían que colaborase con un proyecto de otro blog, la verdad es que me gustó la idea y me llenó de ilusión que alguien hubiese leído mis relatos y le hubiesen gustado tanto como para pedirme que escribiese otro.
El proyecto, llamado Lectureka INK, consiste en continuar un relato empezado en el blog www.libroslectureka.blogspot.com.es y que podéis leer en el mismo blog o haciendo clic en este enlace.
Os dejo la parte escrita por mi, que pronto será añadida a la historia. 


La mujer estaba tan horrorizada que no era capaz de articular palabra, pero pronto comprendimos lo que ocurría. A sus pies se encontraba, degollada, una copia exactamente igual a mí.
Por suerte mi sombrero ocultaba parte de mi rostro, y la mujer no se dio cuenta, pero mi amigo no daba crédito.
Llamamos a la policía y decidimos que lo mejor era abandonar el lugar. Llegamos a mi casa, donde mi jefe ya me estaba esperando con un semblante serio. Charlamos durante horas sin llegar a ninguna conclusión ni tener alguna hipótesis que explicara por qué había personas idénticas a mí. Me comentó que tuviese cuidado: no sabíamos qué era lo que estaba ocurriendo y yo podría ser el siguiente.
Al día siguiente, tras pasar la noche el vela, decidí que lo mejor sería cambiar mi aspecto: mi rubia y larga cabellera sería ahora morena y corta y dejaría de afeitarme .
Con mi nueva imagen salí a la calle y me acerqué al lugar del crimen de la noche anterior. El cadáver ya lo habían retirado y solo pude enterarme de lo que ya sabía: un hombre había sido degollado y era exactamente igual al hallado anteriormente. Al regresar decepcionado por la falta de noticias a casa (mi jefe y yo habíamos acordado que no iría a la oficina), pasé por el quiosco, donde compré el periódico. Al llegar a casa me senté en el sillón. Fue horrible ver una foto de mi cadáver en portada, pero aun así leí la noticia. Conseguí  enterarme de que los dos cadáveres compartían el mismo ADN  y huellas dactilares, algo que hasta entonces era imposible.
 Pensé en registrarme en algún hotel hasta que acabara aquello, pero la falta de sueño pudo conmigo y decidí dejar el asunto para después.
Apenas llevaba una hora durmiendo, después de tanto tiempo sin pegar ojo, cuando un fuerte golpe, acompañado del grito “¡Policía!” me sobresaltó. Me levanté de un salto del sillón y pude ver a  cinco policías armados. Me llevaron detenido y estaba pensado en hacerme pasar por un amigo de James cuando uno de los agentes me informó de que me harían una prueba de ADN.
Pensé que tenía que escapar, pero no sé muy bien si fue por el riesgo que suponía, por lo complicado que sería, por la curiosidad de saber si mi ADN coincidía con el de mis “copias” fallecidas o por una mezcla de todo ello ello, me quedé.
No tuve que esperar demasiado. Al día siguiente tenían los resultados. Efectivamente, mi ADN coincidía. Me vi obligado a contar cuanto sabía con la promesa de que no saldría publicado en los medios nada sobre mi existencia.
Tal y como había ideado el día anterior, y coincidiendo con la opinión de los agentes, me registré con un nombre falso en el hotel Rosenda,  en el que habría un agente de paisano acompañándome. Solamente mi jefe y los policías sabían dónde estaba y qué aspecto tenía.
Aquella noche apareció otro cuerpo frente al hotel.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Alba! Soy yo, Pablo. ¡Muchas gracias por participar, me ha encantado tu capítulo! Enseguida lo incorporaré al relato...

    Recuerda que, si lo deseas, puedes participar hasta cinco veces en el relato (aunque no consecutivas), o en un relato distinto.
    En el caso de que en alguna ocasión consideraras participar de nuevo, recuerda que para escribir tu relato has de esperar a que nosotros te lo indiquemos con un comentario, pues puede haber personas que se hayan inscrito con anterioridad, y en ese caso te adjudicaríamos el capítulo siguiente (aunque no es el caso).

    ¡Muchas gracias de nuevo!

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    Respuestas
    1. Muy bien. Estaré atenta para ver cómo continúa el relato. ¡Me alegra que te gustase mi continuación!
      Un saludo.

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