29 de julio de 2014

Nueva continuación de Perdida

¡Hola otra vez! He decidido que mientras no publique la próxima reseña (aún me falta un poco para terminar la saga) os voy a dejar un relato, la continuación de Perdida.
Aquí solo podéis leer la parte nueva, pero si no habéis leído lo anterior lo podéis leer completo aquí.



No paró hasta llegar a casa. Subió las escalera y se encerró en su habitación. La sensación de impotencia recorría su cuerpo. Cogió el vaso que reposaba en su mesilla y lo lanzó contra el suelo, rompiéndolo en cientos de pedazos. Uno de ellos le arañó la cara, pero le dio igual. Ya nada importaba. Se sentó en la cama y una lágrima se deslizó por su mejilla. Cuando oyó abrirse el garaje supo que su madre había llegado, pero no se molestó en limpiar los cristales del suelo. Siguió encerrado cuando oyó a su madre subir, y cuando esta llamó a su puerta. Solo cuando le dijo que abriera porque se empezaba a preocupar, pareció ser consciente de la realidad. Dejó pasar a su madre y no respondió ante su cara de interrogación. Solo cuando le empezó reñir por el vaso roto le contó todo. De tirón, sin ni siquiera fijarse en la reacción de su madre. Cuando acabó su relato se escabulló de los brazos de su madre, salió sin decir nada y fue a la cafetería donde había quedado con Ana, pero no entró. No pudo. Se dio cuenta de que no tenía nada que hacer allí, así que decidió volver a casa. Su madre seguía allí, hablando por teléfono, seguramente con los padres de Ana.
Se sentía fatal. 
El cartel de desaparecida no se iba de su mente.

2 comentarios:

  1. Vaya final inesperado, me ha gustado mucho.
    Un saludo,
    Lu

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  2. ¡Gracias! Es lo que pretendía, sorprender al lector. ¡¡Un besito!!

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